lunes, 21 de febrero de 2011

Una columna a...

El buscador Google, desde hace poco tiempo, cambia su logotipo usando una temática dependiendo de la efeméride del día. Ayer, sin ir más lejos, lo hacía para recordar el 135 Aniverario del nacimiento del artista rumano Constantin Brâncuşi:


Intenta escribir con las obras de arte "Google"
Seguramente, Brâncuşi, sea uno de los artistas más famosos con los que cuenta la cultura rumana. El artista, de origen humilde, a temprana edad desarrolló una gran cualidad como tallista. Estudió fabricación de muebles y diseño antes de irse a París donde realizaría lo mejor de su obra. Allí, además, conocería a Erik Satie, Picasso, Rodin, etc. Le costó casi un año realizar el viaje, a menudo desplazándose a pie. En 1913 fue uno de los primeros artistas de vanguardia europeos en exponer en Estados Unidos. Allí residiría durante un tiempo, siguiendo realizando su obra en rascacielos, incluso.
Como muchos de sus contemporáneos, apreciaba la belleza el arte no europeo, de la filosofía y del arte prehistórico. Comprendió que las formas de talla en madera, más simples y en cierto modo más bastas, con las que se había familiarizado durante su estancia en Oltenia (Rumanía, región de Târgu Jiu), tenía algo muy poderoso que ofrecer.

El artista en su estudio

Evolucionó desde 1908 hacia un estilo muy personal, geométrico, con una eliminación de los detalles que le condujo casi a la abstracción, proponiendo una realidad distinta. De esta manera, dejaba de lado el realismo escultórico del siglo XIX para dar paso al arte abstracto que se abría camino.

Destacar que en Târgu-Jiu, ciudad rumana, se conserva un conjunto monumental y escultórico del artista que se considera la cima de su carrera. En 1938 presenta la Columna del infinito, monumento a los jóvenes fallecidos durante la Primera Guerra Mundial. Conmemora el valor y el sacrificio del pueblo rumano que en 1916 se defendió de la invasión alemana. Estas obras se encuentran dispuestas en línea recta y simbolizan la vida del ser humano.
La Mesa del silencio y la Puerta del beso se encuentran en el parque principal de la ciudad; entre las mismas se encuentran sillas también hechas por Brâncuşi y siguiendo la imaginaria línea determinada por estas dos, se llega a una de las iglesias ortodoxas de la ciudad. Continuando aún más por esta línea, se llega a la Columna del infinito (considerada su obra cumbre) ubicada también en el parque.

Columna del infinito

En la década de 1950, el gobierno comunista rumano consideró el arte de Brâncuşi un ejemplo de escultura burguesa y planeó su demolición, pero el plan nunca fue llevado a cabo.


Como fin de esta entrada una de las canciones más importantes de Erik Satie, del siglo XX y de la Historia cultural.

martes, 15 de febrero de 2011

Ecuador

Entramos en el ecuador de mi experiencia Erasmus en Bucarest: el periodo de exámenes y entregas de proyectos del primer semestre llegó a su fin (con, de momento, grandes resultados), muchos de los compañeros que vinieron de Erasmus se han ido, pero otros nuevos estudiantes han venido. Se respira aire nuevo en Grozăvești, también en Bucarest.

Tras las nevadas de mediados de enero (las mínimas de -20 ºC), después unos días de respiro con agradables temperaturas, Bucarest vuelve a apretar con mínimas. Dicen que para el sábado volverá a nevar, pero con este frío no sé yo...

martes, 1 de febrero de 2011

No hay miedo

¿Que hay que quitar la nieve de la cornisa para que no se formen "pirulos" de hielo y caigan a la gente?

No se preocupe jefe, esto lo arreglo yo en un periquete.

Y yo creyendo que Spiderman era norteamericano y resulta que es rumano...

Temperatura en Bucarest: -16ºC.

martes, 25 de enero de 2011

¡La Multi Ani! (¡Felicidades!/¡Nuevo Año!)

Llega con un poco de retraso, pero son época de exámenes y entregas de trabajos y como sabréis, que aunque sea Erasmus y no nos exijan demasiado algo hay que hacer.

La última vez que escribí estaba en Segovia, hace ya más de dos semanas. Desde mi llegada a Bucarest ha sido un no parar. Se nota que el ritmo de intensidad ha bajado y cada vez más la gente se va haciendo a una vida más relajada, en parte normal y lógico (aunque algunos nos de por lo contrario). Aunque nos dediquemos a hacerla lo menos relajada no implica salir de fiesta todos los días, que ya os estaba imaginando con el típico comentario.

La llegada a Bucarest fue encontrarme la ciudad como la había dejado: nevada. Poco duró aquello de jugártela caminando por las aceras, en donde tenías que estar tan atento a dónde pisabas como en esquivar los salpicones de barro de los coches al pasar por enormes charcos cercanos a las aceras (luego a algunos les extrañan encontrarse los coches sin retrovisores. Cuando te pasa lo menos que piensas es eso). Toda una aventura. Al día siguiente las lluvias llegaron dándonos un respiro del hielo. Poco a poco la iluminación navideña desaparecía para volver al gris opaco de la ciudad.

Entrábamos en la segunda mitad de enero y con ello: entregas de trabajos, algún que otro examen, idas y venidas de la biblioteca, algún que otro café por el centro, calurosos reencuentros, caras nuevas, etc. La semana que viene muchos de los Erasmus regresan a sus casas, sobre todo alemanes, belgas, algunos italianos, etc. Me he enterado de que vendrán 25 nuevos Erasmus a la residencia, por lo que entramos en el ecuador de esta experiencia.

La semana pasada esperábamos una nevada que fue espectacular. Hoy por ejemplo estamos a -16 ºC, la nieve se niega en irse, volviéndose en hielo. Bucarest así es una pasada de bonita.

Bueno, he de cortar la transmisión ahora. He de seguir con trabajos. Sólo decir que estoy muy, muy agusto aquí. Que estoy bien.

En breve más noticias.




Fotos:
1-Salida de mi residencia.
2-Patio del Instituto Cervantes.
3-Foto nocturna de mi residencia.
Pronto subiré más, que tengo algunas muy chulas.

miércoles, 5 de enero de 2011

Ruinas

Mi paso por Segovia va llegando a su fin, apenas me ha dado tiempo a hacerme a la vida de aquí cuando en unos días tomo un avión para regresar a Bucarest. De momento sin billete de vuelta, así que mi regreso a Segovia queda en el aire hasta nuevo aviso.

Pensaba que 3 semanas iba a ser tiempo suficiente y se me han pasado volando, se me eriza la piel el hecho de volver a pensar en macutos, aviones, esperas en el aeropuerto, etc. Es la primera entrada del 2011 y desde que estrené año no hemos parado, y eso que intento tomarme estos días con más tranquilidad. España se ha visto convulsa por la prohibición de fumar en bares, restaurantes y alrededores de espacios públicos (colegios, hospitales, etc.), quizás no sea para tanto, a veces se les da tal dimensión a cosas tan nimias... quizás sea algo bueno para todas y todos y no nos dimos cuenta antes, ¿o sí?. Vamos, la polémica está servida. Ah! sigue habiendo mucho paro, pero no es motivo de movilización social por lo que esperaremos al periódico de mañana a ver cómo sopla el viento.

Esta mañana fuí a pasear con mi padre a la sierra a visitar las ruinas de un monasterio en Collado Hermoso. Una gozada de paisaje.






viernes, 31 de diciembre de 2010

Que no se me escape nada

Último día del año 2010. Uno puede vivir esa sensación en embudo de lo que supone los últimos días, las últimas horas, minutos, segundos, parpadeos, latidos, etc., de un año. Esa sensación, y hecho, de que el tiempo pasa irremediablemente, el terror de hacernos un poco más viejetes. La incertidumbre de qué nos deparará un nuevo año, de los caminos que tomará cada uno de nosotros, de los que están a nuestro lado, de los que ya no veremos o de los mágicos cruces de caminos.
Todo puede cambiar, o podemos hacer que cambie, el día 1 de enero pero no queremos que empiecen a cambiar hoy. Es el poder del 1 de enero, dicen. En poco más de 12 horas estaremos en el año 2011, poco o nada habrá cambiado desde las 23:59 antes de estrenar nuevo año. Año que no suena mal.

Muchos se afanan en pensar en el tiempo que se va, pocos lo hacen en aprovechar cada momento que pasa y que no volverá. La vida no es el tiempo que pasa, es lo que hacemos cada uno de nosotros con él, lo que hacemos para escribir nuestra historia en este complejo libro. Los típicos tópicos que estos días nos inundan (Feliz Navidad, Felices Fiestas, "y esas cosas que se suelen decir en estas fechas"), de bonitos deseos pero que el resto del año parece carecer de importancia o los buenos deseos nos los guardamos.
Empecemos HOY, AHORA, a disfrutar cada momento. MAÑANA es eso: mañana. Habremos perdido 24 horas de sonrisas, miradas, gestos, palabras, etc.



Para la última entrada del año no podía ser menos que pusiera una canción. Un grupo que me ha marcado mucho durante los últimos años y que aún descubro cosas nuevas. "Que no se me escape nada", canción del grupo de rock bilbaíno Doctor Deseo, ilustra perfectamente lo que escribí antes. "Que no se me escape nada, que no pierda un segundo aunque éste sea triste".

Dejaros llevar por la música, por la letra y atentos al video. Es sorprendente Francis, el vocalista, cómo escala el teatro y a 20 metros canta ante cientos de personas. No os escribiré la letra, sólo una frase que resume todo esto:

"El mito del equilibrista es el mito de vivir, siempre al instante. El equilibrista que se despista, que no está al día, en el momento, al segundo se cae"


Podría haber escrito únicamente esta frase pero, ya sabéis, uno se pone ñoño en días como hoy.


Hasta luego.

martes, 28 de diciembre de 2010

Carrera del Pavo

Sé que muchos de los que leen (aún) el blog son segovianos, pero otros no (espero no columpiarme y que no me hayan abandonado mis lectores de otros lugares) y aunque hable de cosas relacionadas con Segovia, confío que entenderéis que es para compartir viviencias y cosas curiosas que veo.


A pesar de ser la edición número 75 es la primera vez que asisto en persona a ver la competición segoviana de la Carrera del Pavo. Años atrás apenas llamaba mi atención esta competición, tradición ya, en donde sólo la veía a través del telediario mientras comíamos en familia. Quizás fue el hecho de que mi amigo Víctor participase este año el motivo de que decidiera acudir a verla este año.

Esta competición ciclista se celebra cada 25 de diciembre, día de Navidad como sabréis, con la característica de que se ha de servir de bicicletas sin cadenas ni pedales, usando únicamente la velocidad ganada en el descenso y luego aprovechando el impulso, además de ayudarse de maniobras con los brazos para avanzar cuando ya la velocidad ha acabado. Este año era la edición número 75, empezando en 1935. Hay tres modalidades en la carrera: usando una bicicleta normal, otra con ruedas excéntricas y tándem (de 2 personas). El premio para el ganador es un pavo (de ahí el nombre de la carrera), un pato para el segundo y un pollo para el tercero.




Grabé tres videos para que veáis mejor cómo es esta tradición deportiva:


Este primer video es para que veáis cómo los ciclistas bajan la cuesta, pasan por la Plaza del Azoguejo y suben por la Calle Real aprovechando sólo el impulso cogido en la bajada.


Cómo no, el video de mi amigo Víctor, aunque se resbaló no lo hizo mal en su primera participación.


Aquí un ejemplo de cómo se avanza con ayuda de los brazos.


Imagen de Segovia al atardecer