viernes, 7 de octubre de 2011
De noche
Teatro Real
lunes, 26 de septiembre de 2011
Gara De Nord
Gara de Nord se clavó en mi mente al primer instante, como si se tratase de un flechazo a primera vista. Fue uno de los primeros edificios que conocí en Bucarest, incluso el Palacio del Parlamento, que es el más conocido de las construcciones rumanas, tardaría en llegar el día de verle cara a cara.
A los 2 días de mi llegada a Rumanía (del que, por cierto, mañana se cumple un añito) fuímos a Gara de Nord (Estación del Norte) a comprar los billetes para el viaje que haríamos a Bulgaria y la parte europea de Turquía (es decir, Estambul) donde nos esperaban dos chicas gallegas (Noemí y Carla) con las que compartiríamos eternas horas de tren y grandes momentos de viaje. Junto a ellas: Alessia, Peña, Paco, Julia y yo. Excepto Julia, compañera de Arte con la que vine de Madrid, y Alessia (que ya llevábamos dos meses hablando a través de correos electrónicos donde pudimos conocernos virtualmente) el resto del grupo era nuevo para mí y era la primera vez que hacía un viaje sin conocer, del todo, a la gente con la que iba a pasar tantas y geniales horas.
La Estación, gestionada por el CFR (Caile Ferate Romane/Ferrocarriles de Rumanía), fue inaugurada en 1872. Es el "Km. 0" de los trenes de Rumanía, de ella salen y llegan todos los trenes en dirección a diversas ciudades de Rumanía, además de otros destinos internacionales.
Fue salir del metro y encontrarme con la fachada lateral de Gara de Nord. A partir de ese momento, y cada vez que visitaría la Estación de ferrocarril, me venía a la cabeza que formaba parte de una película ambientada en algún país soviético con Swarzeneger como protagonista, con su abrigo ocultándole el cuerpo entero y esos gorros con mucho pelo (es como llevar un gato sobre la cabeza) y que vienen que muy bien para esos inviernos en Rumanía para cuidar las ideas.
La Estación ferroviaria fue bombardeada en 1944 por las tropas aliadas ya que por entonces Rumanía era un Estado ocupado por los nazis y el objetivo de tal bombardeo fue el de destrozar las líneas de comunicación y suministro, y así aislar a las tropas nazis. La Estación jugó un papel muy importante ya que fue punto de partida para las tropas que se dirigían al Frente Oriental.
Para mí es uno de los edificios más particulares de Bucarest y Rumanía. Siento si las fotos son así de grises, las hice durante el mes de marzo y el invierno se prolongó más de lo debido y cuando hace mal tiempo Bucarest puede ser el lugar más gris del planeta.
martes, 20 de septiembre de 2011
CFR
lunes, 12 de septiembre de 2011
Bicicletas
viernes, 26 de agosto de 2011
"Kilómetro 0" sólo hay 2
domingo, 21 de agosto de 2011
Ateneo de Rumanía
Seguramente sea uno de los monumentos más conocidos de la capital rumana, además recuerdo que fue el primero que conocí hace ya un año cuando empecé a informarme sobre lo que me encontraría en la ciudad a través de Wikipedia.
En plena Calea Victoriei, frente al Museo Nacional de Arte o antiguo Palacio Real, se levanta este magnífico edificio dedicado, desde su inicio, a albergar conciertos musicales. Fue construído por el eminente arquitecto francés Albert Galleron entre 1886 y 1888; en estilo neoclásico ecléctico francés (durante las dos últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX Bucarest vivió una fiebre constructiva de inspiración francesa, bien sea realizada por arquitectos franceses de origen o rumanos discípulos de éstos). Bucarest a finales del siglo XX era conocida como la "Pequeña París/Petit Paris" y el Ateneo en poco tiempo llegó a ser símbolo de la ciudad. Es por esa razón por la que tantos artistas franceses acuden a la capital rumana, llevando la cultura de la "Ciudad de las luces" llevada a cabo por la Academia de Bellas Artes.
El Ateneo está levantado sobre un solar que era propiedad de la “Sociedad Ecuestre Rumana”, quienes en el momento de su venta estaban construyendo ya un picadero; parte de los fondos para su construcción provinieron de los donativos públicos, aportaciones populares, etc., obtenidos por la campaña “Dati un leu pentru Ateneu” (“Dar un león para el Ateneo”, el león era la unidad monetaria anterior al florín).
El primer atractivo del Ateneo se haya en los jardines que llevan a la entrada principal del edificio; en ellos puede admirarse la escultura en bronce del compositor rumano Mihai Eminescu, obra del extraordinario escultor rumano Gheorghe Anghel, se conoce que hubo más esculturas en el jardín pero que fueron retiradas durante época comunista.
El estilo neoclásico es evidente en su frontón triangular y en las ocho columnas de la entrada de estilo jónico (como dato anecdótico es que tienen las mismas dimensiones que las del Erecteión de la Acrópolis de Atenas).
En el interior del peristilo pueden observarse cinco medallones en mosaico, donde son representados diversos personajes políticos importantes de la historia rumana (Neagoe Basarab, Matei Basarab, Alejandro “el Bueno”, Vasile Lupu y el rey Carol I).
En la sala de conciertos, con una capacidad para 600 espectadores en la planta baja y otros 55 en los palcos, pueden verse los 25 frescos realizados por el pintor rumano Costin Petrescu, en los cuales se representan diversos momentos y personajes importantes de la historia de Rumanía.
La cúpula, de 41 metros de altura y casi 29 metros de diámetro, está ricamente decorada con vanos redondos decorados con liras y coronas, cada una con el nombre de una gran figura relacionada con las Artes: Raphael, Beethoven, Homero, etc., y es una de las partes más atractivas del edificio.
El Ateneo posee asimismo otras dos alas laterales construidas con posterioridad por el arquitecto rumano Leonida Negrescu.
El interior del Ateneo ha vivido también acontecimientos importantes de la historia rumana; en la sala principal, el 29 de noviembre de 1919, se vivió la ratificación oficial de la integración de Transilvania, Basarabia y Bucovina dentro de Rumania (lograda de facto el 1 de diciembre de 1918).
El Ateneo deleita a los amantes de la música con multitud de conciertos y eventos culturales de primer nivel (en la actualidad ofrece más de 400 conciertos al año y un Festival anual), y desde 1953 cuenta con una orquesta filarmónica propia, la “George Enescu”.
Durante la Segunda Guerra Mundial varios de los edificos cercanos al Ateneo fueron dañados por los bombardeos pero por suerte el Ateneo pudo salvarse de los daños generados por las bombas.
Incluso actualmente es uno de los iconos de Bucarest y Rumanía entera, tanto es así que su imagen está en los billetes de 5 (cinci) Lei:
La calidad no está reñida con el precio, es una gran oportunidad disfrutar de veladas musicales por menos de 10 €.
Foto de la "squadra" segoviana que vino a visitarme a principios de abril.








