viernes, 7 de octubre de 2011

De noche

Pasajul Nicolae Selari (El Pasaje Nicolae Selari), en pleno Bucarest histórico.


Las veces que he pasado por esta pequeña calle para llegar a Club A desde Lipscani y que siempre toda mi atención se perdía por sus alturas...

Esta foto fue tomada la última noche de mi experiencia en Bucarest.

Teatro Real

Si uno quiere encontrar la principal vía comercial de una ciudad, en este caso de Bucarest, tan sólo dirigirse a Calea Victoriei (Calle de la Victoria). En ella uno puede darse un paseo entre negocios que sólo pueden permitirse muy pocos como hoteles de lujo (Hilton, Novotel, etc.) tiendas de ropa de alta costura, etc., ante los ojos de puntos históricos-turísticos como el Ateneo, el antiguo Palacio Real (hoy Museo Nacional de Arte de Rumanía), Piata Revolutiei (Plaza de la Revolución), entre otros.



Entre otros edificios que destaco es el antiguo Palacio Real, hoy es el hotel de la cadena Novotel. El estado actual del edificio es bien diferente al inicial, quedando sólo el pórtico y el primer cuerpo de la fachada central.


Fotografía del Palacio Real tras los ataques

Como muchos de los edificios de Bucarest fueron dañados durante los bombardeos masivos de la Segunda Guerra Mundial, tanto por parte del bando aliado como por el de los nazis, ya que Rumanía apoyó desde un inicio a los nazis y después a los aliados. Puntos estratégicos como lugares de interés fueron atacados y en muchos de los casos totalmente destruídos. Cuando se trata de vencer, el fin justifica los medios para aquellas mente pensantes y poco importan las vidas humanas y los impactos negativos de una guerra en la población, en una ciudad, un barrio, una casa, etc. Aunque muchas veces pensamos que todo esto quedó atrás y han pasado muchos años basta con encender la TV y comprobar que tristemente se siguen cometiendo atrocidades y cuesta pensar que los conflictos bélicos tengan un fin y que en vez de luchar por pozos de petróleo o cuestiones religiosas, de fronteras, etc., pensásemos en sentarnos y dialogar y poner en práctica eso que llaman "Alianza de Civilizaciones" podríamos empezar a hablar de PROGRESO de la HUMANIDAD. Queda pendiente.



Actual hotel y de fondo el importante edificio de RomTelecom

La prensa recogieron los hechos de los ataques nazis



Aspecto actual del edificio

Tras aquello, el estado actual del edificio Novotel (antiguo Teatro Real) es bien distinto. Yo siempre he preferido caminar por las ciudades durante la noche, todo se transforma. Nada es igual a como lo ves durante la luz del día. La iliminación es fundamental para crear eso que llaman "encanto".



Vaya publicidad les he hecho en un momento a los del hotel...

lunes, 26 de septiembre de 2011

Gara De Nord


Fachada principal de Gara de Nord

Gara de Nord se clavó en mi mente al primer instante, como si se tratase de un flechazo a primera vista. Fue uno de los primeros edificios que conocí en Bucarest, incluso el Palacio del Parlamento, que es el más conocido de las construcciones rumanas, tardaría en llegar el día de verle cara a cara.

A los 2 días de mi llegada a Rumanía (del que, por cierto, mañana se cumple un añito) fuímos a Gara de Nord (Estación del Norte) a comprar los billetes para el viaje que haríamos a Bulgaria y la parte europea de Turquía (es decir, Estambul) donde nos esperaban dos chicas gallegas (Noemí y Carla) con las que compartiríamos eternas horas de tren y grandes momentos de viaje. Junto a ellas: Alessia, Peña, Paco, Julia y yo. Excepto Julia, compañera de Arte con la que vine de Madrid, y Alessia (que ya llevábamos dos meses hablando a través de correos electrónicos donde pudimos conocernos virtualmente) el resto del grupo era nuevo para mí y era la primera vez que hacía un viaje sin conocer, del todo, a la gente con la que iba a pasar tantas y geniales horas.





Fachada principal de la estación con el colosal pórtico columnado y
Torreta lateral con las siglas "CFR"

La Estación, gestionada por el CFR (Caile Ferate Romane/Ferrocarriles de Rumanía), fue inaugurada en 1872. Es el "Km. 0" de los trenes de Rumanía, de ella salen y llegan todos los trenes en dirección a diversas ciudades de Rumanía, además de otros destinos internacionales.



Fue salir del metro y encontrarme con la fachada lateral de Gara de Nord. A partir de ese momento, y cada vez que visitaría la Estación de ferrocarril, me venía a la cabeza que formaba parte de una película ambientada en algún país soviético con Swarzeneger como protagonista, con su abrigo ocultándole el cuerpo entero y esos gorros con mucho pelo (es como llevar un gato sobre la cabeza) y que vienen que muy bien para esos inviernos en Rumanía para cuidar las ideas.

La Estación ferroviaria fue bombardeada en 1944 por las tropas aliadas ya que por entonces Rumanía era un Estado ocupado por los nazis y el objetivo de tal bombardeo fue el de destrozar las líneas de comunicación y suministro, y así aislar a las tropas nazis. La Estación jugó un papel muy importante ya que fue punto de partida para las tropas que se dirigían al Frente Oriental.


Monumento en memoria a los héroes ferroviarios durante la Primera Guerra Mundial

Para mí es uno de los edificios más particulares de Bucarest y Rumanía. Siento si las fotos son así de grises, las hice durante el mes de marzo y el invierno se prolongó más de lo debido y cuando hace mal tiempo Bucarest puede ser el lugar más gris del planeta.

martes, 20 de septiembre de 2011

CFR

Fotografía de Bresson realizada en Rumanía (sobre la pareja puede leerse las iniciales CFR) durante la década de 1930.


Fotografía tomada de la exposición dedicada a este artista en la ciudad de italiana de Verona el pasado mes de julio.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Bicicletas

Las bicicletas son para el verano, al menos en Bucarest...


Imagen de un negocio de bicicletas en Lipscani

viernes, 26 de agosto de 2011

"Kilómetro 0" sólo hay 2

Como en toda capital que se precie uno puede encontrar el Kilómetro Cero, punto desde el cual empiezan a medirse las distancias en las distintas carreteras de los Estados. Para nosotros el más conocido es el de Madrid, donde lo típico es hacerse una foto con los pies sobre la placa, situado en la Plaza del Sol. Bucarest no es menos, y aunque no es de los sitios más visitados, y en el centro antiguo de la ciudad uno puede encontrar este monumento desde el cual, como en Madrid y prácticamente todas las capitales, es el inicio de la red de carreteras del Estado y desde donde se miden las distancias.


El Kilómetro Cero de Rumanía se encuentra dentro del conjunto monacal Sfantul George (San Jorge o, literalmente traducido, "El Santo Jorge"; El determinante se pone al final de la palabra en rumano: "Sfant-ul") hoy convertido en parque y que conserva la iglesia de lo que fue el convento y que es una de las iglesias más antiguas y grandes de la capital. El monumento se levantó en 1937 siendo el proyecto original idea del escultor Constantin Baraschi, que es igual que la actual, pero siendo la única diferencia la representación de San Jorge sobre su caballo. La Iglesia Ortodoxa se opone a la representación de sus santos y protestó bastante para que no se levantara la escultura.

A causa de la II Guerra Mundial se paralizaron las obras reanudándose muy tarde, en 1992, y concluyendo en 1998 la obra.


Fotografía del Kilómetro 0 con Nicoletta y Valentina (de izq. a derecha)


El monumento representa la Rosa de los Vientos, entre cuyos radios están marcadas las provincias y capitales (de provincia) rumanas con su escudo, además incluye la República Moldava (región que perteneció a Rumanía cuando se inició el proyecto y que actualmente hay personas que revindican la zona) en las paredes escritas las ciudades rumanas y su distancia con el monumento. En el centro, una gran esfera metálica con la representación de los Signos del Zodiaco.


Aquí no acaba el asunto. Como indica el título de esta entrada ("Kilómetro 0" sólo hay 2) existe otro Kilómetro Cero en Bucarest, en esta ocasión de carácter simbólico-político anticomunista. Enfrente del Teatro Nacional, zona Universitate, se haya este pequño monolito levantado tras el levantamiento contra el Régimen de Caucescu en 1989.

domingo, 21 de agosto de 2011

Ateneo de Rumanía

Seguramente sea uno de los monumentos más conocidos de la capital rumana, además recuerdo que fue el primero que conocí hace ya un año cuando empecé a informarme sobre lo que me encontraría en la ciudad a través de Wikipedia.

En plena Calea Victoriei, frente al Museo Nacional de Arte o antiguo Palacio Real, se levanta este magnífico edificio dedicado, desde su inicio, a albergar conciertos musicales.
Fue construído por el eminente arquitecto francés Albert Galleron entre 1886 y 1888; en estilo neoclásico ecléctico francés (durante las dos últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX Bucarest vivió una fiebre constructiva de inspiración francesa, bien sea realizada por arquitectos franceses de origen o rumanos discípulos de éstos). Bucarest a finales del siglo XX era conocida como la "Pequeña París/Petit Paris" y el Ateneo en poco tiempo llegó a ser símbolo de la ciudad. Es por esa razón por la que tantos artistas franceses acuden a la capital rumana, llevando la cultura de la "Ciudad de las luces" llevada a cabo por la Academia de Bellas Artes.

El Ateneo está levantado sobre un solar que era propiedad de la “Sociedad Ecuestre Rumana”, quienes en el momento de su venta estaban construyendo ya un picadero; parte de los fondos para su construcción provinieron de los donativos públicos, aportaciones populares, etc., obtenidos por la campaña “Dati un leu pentru Ateneu” (“Dar un león para el Ateneo”, el león era la unidad monetaria anterior al florín).


El primer atractivo del Ateneo se haya en los jardines que llevan a la entrada principal del edificio; en ellos puede admirarse la escultura en bronce del compositor rumano Mihai Eminescu, obra del extraordinario escultor rumano Gheorghe Anghel, se conoce que hubo más esculturas en el jardín pero que fueron retiradas durante época comunista.

El estilo neoclásico es evidente en su frontón triangular y en las ocho columnas de la entrada de estilo jónico (como dato anecdótico es que tienen las mismas dimensiones que las del Erecteión de la Acrópolis de Atenas).

En el interior del peristilo pueden observarse cinco medallones en mosaico, donde son representados diversos personajes políticos importantes de la historia rumana (Neagoe Basarab, Matei Basarab, Alejandro “el Bueno”, Vasile Lupu y el rey Carol I).

En la sala de conciertos, con una capacidad para 600 espectadores en la planta baja y otros 55 en los palcos, pueden verse los 25 frescos realizados por el pintor rumano Costin Petrescu, en los cuales se representan diversos momentos y personajes importantes de la historia de Rumanía.



La cúpula, de 41 metros de altura y casi 29 metros de diámetro, está ricamente decorada con vanos redondos decorados con liras y coronas, cada una con el nombre de una gran figura relacionada con las Artes: Raphael, Beethoven, Homero, etc., y es una de las partes más atractivas del edificio.


El Ateneo posee asimismo otras dos alas laterales construidas con posterioridad por el arquitecto rumano Leonida Negrescu.

El interior del Ateneo ha vivido también acontecimientos importantes de la historia rumana; en la sala principal, el 29 de noviembre de 1919, se vivió la ratificación oficial de la integración de Transilvania, Basarabia y Bucovina dentro de Rumania (lograda de facto el 1 de diciembre de 1918).

El Ateneo deleita a los amantes de la música con multitud de conciertos y eventos culturales de primer nivel (en la actualidad ofrece más de 400 conciertos al año y un Festival anual), y desde 1953 cuenta con una orquesta filarmónica propia, la “George Enescu”.

Durante la Segunda Guerra Mundial varios de los edificos cercanos al Ateneo fueron dañados por los bombardeos pero por suerte el Ateneo pudo salvarse de los daños generados por las bombas.

Incluso actualmente es uno de los iconos de Bucarest y Rumanía entera, tanto es así que su imagen está en los billetes de 5 (cinci) Lei:

La calidad no está reñida con el precio, es una gran oportunidad disfrutar de veladas musicales por menos de 10 €.

Foto de la "squadra" segoviana que vino a visitarme a principios de abril.