jueves, 6 de marzo de 2014

El Castillo de Bran, adiós Drácula



Prepara la mochila que nos vamos de viaje. Este lugar ya se hacía de rogar en el blog, ir a Rumanía es pasarse casi obligatoriamente por aquí. Hoy la entrada al Castillo de Bran o el Castillo de Drácula, como es más conocido aunque no es cierto que tuviera nada que ver con el mito vampírico ni con el personaje que lo sirvió de inspiración, Vlad Tepes. 

Siento desilusionar y no hablar de un castillo misterioso, en penumbras y por el cual revolotean cientos de murciélagos alrededor y en algunas ventanas parece asomarse alguien siniestro alumbrado únicamente por una vela. Es lo de menos.


Hoy nos vamos a Bran a visitar uno de los castillos más característicos de Rumanía. Aún siendo un destino super turístico, merece la pena acercarse a esta pequeñita ciudad en donde todo gira en torno a su castillo y la película de Drácula con cientos de puestos de recuerdos/souvenirs, atracciones de terror, etc., pero bien recomiendo la visita porque el castillo está muy bien y el paisaje es un espectáculo.




Lo primero es llegar a esta pequeña localidad que se ubica en plenos Cárpatos y si eres una persona a la que le guste viajar en tren tendrá que optar por otros medios, como el autobús o el coche/taxi. Lo más cómodo es ir en coche pero si no puedes alquilar uno o no tienes conocidos que te puedan llevar una opción es el autobús desde Brasov. 


En coche es muy sencillo: desde Brasov son cerca de 30 kms., por la carretera E574 y pasando por Rasnov, una ciudadela medieval a la que te recomiendo que hagas una parada y conocerla. 

                                      

En autobús: dirígete en Brasov a la Estación de autobuses (Gara Brasov) y coge los buses número 23 ó 23B hasta la Estación "Stadionul Tineretului" (4 paradas) en la cual está la "Autogara Codreanu" desde donde salen los buses a Bran. El precio son de 6 Lei por persona y salen cada hora y la duración del viaje gira en torno a 40-45 min.
Atención para regresar, pues el último sale a las 17:30 hrs., y salen cada hora pero empezando desde y media (13:30, 14:30, etc.). En caso de perderlo sería coger un taxi, siendo muy caro, hasta Brasov o haciendo noche en Bran. A vuestro gusto. 



El castillo dispone de una web con los horarios y las tarifas, si tienes pensado acercarte a visitarlo consúltala: http://www.castelulbran.ro/.

 Dos modos de billete para entrar en el castillo

¿Qué tal un poco de historia del lugar? 

El castillo tiene gran importancia histórica por su ubicación fronteriza entre Valaquia, al sur de los Cárpatos, y los dominios húngaros al norte, Transilvania. En esta zona las escaramuzas y las incursiones mutuas fueron constantes.

El castillo de Bran (en húngaro: Törcsvári kastély) es una fortaleza medieval de origen húngaro localizada en la actual Rumanía, pero ubicado en la región de Transilvania, que perteneció desde el siglo X hasta 1918 al reino húngaro. Es el destino turístico más visitado del país por su supuesta relación con la novela de Bram Stoker, "Drácula".

El origen el castillo data de 1212, cuando fue construido como fortaleza por los caballeros teutones, recibidos en el reino de Hungría tras ser derrotados en Tierra Santa, aprovechando para repoblar esa zona fronteriza con los principados rumanos al sur. El castillo fue destruido después por las invasiones tártaras, en 1241, y reconstruido por el rey de Hungría en 1377, Ludovico I, con la función de vigilancia de las rutas comerciales hacia el sur de los Cárpatos, encargándole a los "sasii" (alemanes) ,repobladores de esta zona de frontera, su construcción y responsabilidad.


Este castillo basa su éxito turístico en la creencia de que había sido el hogar del Vlad Draculea (Vlad el Empalador) en el siglo XV. Sin embargo, no hay evidencias de que el Vlad viviera allí en persona y, según la mayoría de versiones, el Empalador pasó, en todo caso, sólo dos días en el castillo, encerrado en una mazmorra, cuando la región estaba ocupada por el Imperio otomano.

Tras el final de la Primera Guerra Mundial, y la derrota de las potencias centrales, en 1920 se firmó el Tratado de Trianon, según el cual la región de Transilvania pasaba a formar parte del Reino de Rumanía. El 1 de diciembre de 1920 el consejo de la ciudad de Brasov, que tenia entonces jurisdicción sobre el castillo, lo dona a la reina María, como agradecimiento por su contribución a la unidad con Rumanía de Transilvania, el 1 de diciembre de 1918. No es necesario decir que los miembros del consejo de la ciudad eran los nobles y burgueses, y en ningún momento se pregunto ni a obreros ni a campesinos al respecto.



Entre los años 1920-1927 el castillo fue restaurado por el arquitecto real Carol Liman, que lo transforma, para uso exclusivo de la Casa Real rumana, en una "bonita residencia de verano", rodeada de parques, fuentes y terrazas. Allí disfrutan sus veranos los reyes, príncipes y princesas con todos los lujos. En el año 1938 la reina Maria deja en testamento el castillo y sus dominios a su hija, la princesa Ileana, que lo regenta hasta 1948.

Hay que decir que la familia real tenia a pocos kilómetros hacia el sur, al otro lado de la frontera con Rumanía, otro palacio, propiedad del rey, el Palacio de Sinaia, donde los Jefes de Estado de la monarquía pasaban sus veranos.

Después de la expulsión del país de la familia real, en 1948, el castillo de Bran, como el de Sinaia, pasa a ser propiedad del Estado rumano. Desde 1956 se reforma y se convierte en museo de historia y arte feudal, y se vuelve a restaurar en 1987, durando los trabajos hasta 1993.

Tras la llamada Revolución de 1989, y con el fin de la República Socialista Rumana, pasó a ser un destino turístico y a relacionarlo con la historia de Bran Stoker, que nunca tuvo idea de la existencia de tal castillo. De hecho, Bran Stoker no pisó en su vida Transilvania, y su historia fue escrita en su acogedora mansión de Inglaterra a partir de la lectura de las leyendas contadas por autores húngaros, sobre las historias del cruel "domnitor" de Valaquia, Vlad Tepes, de la familia Dracula, y los misteriosos bosques transilvanos. Quizás tras mezclar todas las fuentes salió la leyenda de Dracula.

El heredero legal del castillo era el hijo de la Princesa Ileana, Dominic von Habsburg, y en 2006 el gobierno rumano se lo devolvió. Von Habsburg es un ingeniero estadounidense que vive en las inmediaciones de Nueva York. En 2007, Von Habsburg puso en venta el castillo por el precio de 50 millones de euros y la oferta fue aceptada por Román Abramóvich, el presidente del Chelsea, un multimillonario ruso del petróleo, sin embargo finalmente el trato no llegó a cerrarse y la propiedad sigue en manos de los Von Habsburg.

En una publicación de la revista Forbes de Estados Unidos, el castillo fue valorado en 140 millones de dólares, cantidad justificada por los expertos debido a los ingresos que podría proporcionar este edificio histórico como foco turístico. Últimamente se ha barajado construir en su entorno un parque temático alrededor de la leyenda de Dracula, aunque de momento no se ha efectuado.

El castillo es hoy, en todo caso, un museo, y se pueden visitar algunas salas de su interior en visita guiada. Su construcción sobre una roca le dan una configuración impresionante, que le hizo ideal para ser vendido a los turistas como el lugar donde el conde Dracula vivió sus aventuras. 








En realidad es un lugar genial para ir a partir de primavera o en pleno invierno si te gusta verlo hasta arriba de nieve, es una auténtica pasada. Quitando su peso de lugar turístico, repito que merece la pena. Recuerdo que, dejando los puestos de recuerdos super típicos tienes también la oportunidad de comer o hacerte con comida tradicional de la zona (queso, embutidos, vino, aguardiente, etc.), lo cual era de mis aficiones cuando lo visité y llevaba a amigos a verlo. 


Con los chicos. Abril 2011.

Marzo 2013

Marzo 2011


Drum bun! (Buen viaje!)

miércoles, 26 de febrero de 2014

Piața Universității, siglo XX

Fantástica fotografía de Piața Universității en pleno siglo XX entre obras de pavimentado. Al fondo se distingue la Iglesia Ortodoxa Rusa/ Biserica Rusa o Iglesia de los Estudiantes. 


Foto de Parusi, Gheorghe, "Cronologia Bucureștilor", Editura Compania, 2007.

martes, 4 de febrero de 2014

TiPtiL

Nueva entrada del blog para dar a conocer una banda que su sonido hace que te derritas y muevas tus tobillos al son de sus acordes y sus voces. Ellas y ellos son "TiPtiL". 


TiPliT es una formación que nace en Bucarest en 2009 fundada por Peony, Cretu y Ciprian (antiguos componentes de la banda Baba Novac). Silvana Helal y Ioana Constantin son las dos voces de la banda que aportan esa sonoridad sofisticada, sensual y original junto a los tres instrumentos hábilmente manejados por Stoicovici Peony (bajo), Ciprian " Laurentz " Moisescu (batería) y Cretu (guitarra).

Géneros como el funk, jazz, drum'n'bass, reggae, alternativo, post punk.. son aquellos que domina esta interesante banda rumana y los entrelaza dando un explosivo resultado.


Su originalidad y estilo efervescente dieron a la banda el protagonismo en numerosos festivales obteniendo premios de importancia que valoraban su calidad musical. Tales reconocimientos fueron, como por ejemplo, ser finalistas y ganadores en el 2010 en el Stufstock Newcomers, Festival "Blusa " (2010), en el Festival " B'ESTFEST " (2011) o en el 40 aniversario de "Club A" en 2011.

Otro evento del cual formaron parte, otro mérito a su trayectoria, sería el 29 de mayo de 2011, por invitación del Instituto Cultural Rumano en Berlín, representaron a Rumania en el evento Romanian Music Nights de la capital alemana.

Cuentan con un videoclip bastante bueno, siendo una de sus mejores cartas de presentación


Toda una apuesta musical para disfrutar en un buen directo.

lunes, 13 de enero de 2014

Smaug se pasea por Bucarest

Fantástica la campaña publicitaria de "All Deco" en Bucarest promocionando la segunda parte de "El Hobbit: La Desolación de Smaug".




La escultura tiene una altura de 4 metros y está situada en la céntrica Piata Unirii

jueves, 19 de diciembre de 2013

Grozăveşti

Llegaba la hora de dedicarle una entrada a la residencia donde viví los nueve meses de mi estancia Erasmus en Bucarest, el campus de Grozăveşti.

                                    
Cartel de Alessia en su cuarto

Fue la primera palabra rumana que tuve que utilizar una vez llegué a Piata Unirii. Una vez me dejó el autobús, que me traía del aeropuerto, un tanto desubicado (ya que Piata Unirii es enorme, todos los edificios son iguales y resultaba tomar algo diferente como referencia) pregunté entre los viandantes por la residencia en la que me iba a alojar. Ninguno me entendía pues la pronunciación es, personalmente para mí,  imposible. Otra cosa que me impactó agradablemente fue la atención de muchas personas al verme perdido, intentando ayudarme (la hospitalidad rumana, de lo mejor). Por otro lado, el metro de Bucarest no es que sea el más complejo del mundo pero como es normal, una vez que llegas a un sitio nuevo hasta que le coges el truco... 


Desde Piata Unirii son tres paradas de metro hasta la de Grozăveşti, es la línea M1 y de color amarillo. Pero hay que estar atentos pues en la misma dirección van dos líneas diferentes que se separan en Eroilor, una estación antes de Grozăveşti. En fin, todo es ubicarse bien y cogerle práctica. Tampoco está tan mal perderse, al fin y al cabo puede ser una bonita manera de conocer la ciudad.


Realmente, ya fui a la residencia sabiendo cómo era. Tenía a Alessia frita pidiéndola que me informara de cómo era, que me aconsejara qué cosas debía de llevar, de fotos... y bueno, la primera impresión no fue la mejor pero tampoco fue un drama. Es más, a los pocos minutos de llegar a mi habitación estaba dando brincos de alegría sobre un colchón desnudo, en una habitación desnuda y en una ciudad en la cual estaba a punto de "estrenar". Todo estaba por empezar y no hay nada, por pequeño o sucio que parezca, ni nadie que haga sombra a lo que se nos venía encima. Éramos libres y unos privilegiados. No estaba dispuesto a desaprovechar una oportunidad así.  

                                    
                                    

Como ya sabéis, me gusta dar todo tipo de detalles e información de interés, por si tú (lector o lectora) eres nuevo estudiante y tienes la oportunidad de ir, o bien vives allí y quieres conocerlo, o qué sé yo, cualquier excusa es buena para conocer un poco más esta ciudad y sus alrededores. Arriba, he sacado unas imágenes de Google Maps de la zona. Grozăveşti no está lejos del mismísimo centro, en metro son tan sólo 10 minutos (desde P. Unirii) y andando no superan los 45 minutos hasta Piata Universitate. 

                                   
Todo es una línea recta, pasando por el edificio de la Ópera Nacional (Opera Naţională), la facultad de Derecho (Facultatea de Drept), Jardín de Cismigiu, etc., vamos, que el paseo merece la pena con el buen tiempo.

En fin, que me lío.

El campus de Grozăveşti forma parte de la Universidad de Bucarest. Existe otro campus de esta universidad, la que está unida a la Facultad de Derecho. 

Nada más salir de la boca del metro de Grozăveşti, lo que me llamó la atención es el entorno del campus. El río Dâmboviţa que lo tiene al lado, un Carrefour enorme como la misma ciudad, una central térmica justo enfrente que parecía a la nuclear de los Simpsons,.. infinidad de detalles que se quedaban en mi retina.. Pero lo que me encantó fue ver la cantidad de gente, y joven, en el campus. La vida, el colorido,.. creo que la sonrisa de estúpido aún me dura. 
Pequeño altar justo en la entrada del campus
(siempre me dejó asombrado)

                                    
Esta zona es fantástica para jóvenes, pues no sólo encuentras este campus de Grozăveşti. Si continuas el curso del río hacia desde donde fluye (Lacul Morii) encontrarás otras residencias como la de "Regie", la Universidad Politécnica, además de discotecas, bibliotecas, etc., como para aburrirte, vaya. 

En total son 6 bloques de edificios que forman este campus, aunque a la entrada justo se hizo el último y más moderno. En el que estuve yo, el "A" es el que más al este está y cada bloque tiene 5 pisos, y en cada piso alberga 80 estudiantes. Prácticamente en el primer piso estábamos todos los Erasmus, aunque otros estarían ubicados en otros bloques pero la mayor parte de la vida entre Erasmus se hacían en nuestro pasillo. El resto de estudiantes eran rumanos y de diferentes parte del país. 

                                     

Entrada de mi bloque y una foto de Gonzalo y Ernesto

El campus estaba realmente bien ubicado y tenía de todo al alcance de la mano. Como dije, desde un Carrefour a pequeñas tiendas de ultramarinos dentro del campus, reprografía, una cantina que daba comidas a buen precio y un bar-restaurante, "Filos" justo en el centro de todos los bloques. Además del entorno, si te gusta hacer deporte no es una mala zona para correr y cerca hay zonas deportivas. Por la noche oscurece un poco y hay zonas alrededor de la manzana que no están bien iluminadas pero ningún problema por si decides echarte unas carreras. 
Otro de los "inconvenientes", si puedo llamarlo así, es la cantidad de perros abandonados que allí duermen. Se alimentan de lo que los cientos de estudiantes tiran o les dan y buscan pues un lugar donde caer dormidos y un poco de cariño. Non son agresivos pero quizás sí viví algún momento un tanto tenso ya que al no haber zonas bien iluminadas se asustaban y se protegían pero poco más. En general no crean problemas, ellos a su rollo, el resto al suyo. Quizás su situación es uno de tantas malas gestiones de la Administración rumana. 



Luna, un encanto de perro



Este campus es una gran opción para vivir un Erasmus, por poco dinero uno dispone de muchas ventajas para vivir con todas las necesidades cubiertas. Sin lujos, pero ¿quién los necesita? El mes que menos tuve que pagar fueron 40 € y lo que más 60 € en pleno invierno debido a la calefacción (lógicamente). Tener internet te costaba 5 € más y la velocidad de la banda ancha era impresionante. 


Quizás el espacio en la habitación (y doble) era algo insuficiente y con una única mesa, una estantería para cada uno, un armario común y un pequeño lavabo. Los baños eran comunes y había, tanto, al inicio como al final de cada planta. Para cerca de 80 estudiantes se disponía de 5 duchas y 5 baños en cada servicio, por lo que en muchas ocasiones era complicado para tantos que éramos pero nunca fue un problema. A todo uno se acostumbra, y todo son experiencias en la vida. Aprendes a vivir con poco y en poco espacio. Sin problemas. 

                                       

                              

Como notas negativas fue el no disponer de cocina o de un espacio para cocinar (por lo que tuvimos que hacernos con pequeñas placas eléctricas para cocinar en el pasillo) ni de una lavadora, para esto último acudíamos a estudiantes rumanos que pasaban toda su etapa universitaria allí y nos hacían el favor (a cambio de un dinero) de lavarnos la ropa. Los rumanos que allí vivían tenían de todo, lógicamente: televisiones, neveras, lavadoras, etc. Al final son sus casas. Para solucionar el no tener nevera disponíamos de unas naturales: las repisas de las ventanas. No podíamos comprar comida y conservarla (carne, leche, pescado, etc.) por lo que comíamos cosas frescas si queríamos el mismo día o el agua, la leche u otros productos se dejaban afuera ya que desde noviembre a abril hacía un frío de narices, lo que te permitía conservar de un modo ecológico lo que quisieras.
Como nota graciosa, decir que entre bloque y bloque apenas separan 50 metros, por lo que de noche es fácil ver lo que los estudiantes de enfrente hacían, a no ser que tuvieran cortinas o papeles que tapasen las ventanas (como la mayoría). No fue la prima vez que me escribían diciendo "Borja, deja de hacer el "air guitar" y bájate de la cama". 



 
Este era el buzón de mi bloque, normalmente llegaban las cartas


Entrada del bloque, donde se publicaban anuncios y el detector magnético de la llave para entrar

                                   
Sin duda, al inicio pensé en mudarme a un piso pero con el paso de los meses se me quitó la idea. Es un lugar auténtico, interesante, siempre rodeado de mucha gente de diversos lugares, imprescindible para practicar idiomas. Que ¿te apetecía charlar con alguien?, bastaba con abrir la puerta y salir. Que ¿querías estar solo? bastaba con no salir. Fácil.


Filos Pub



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Este es el breve repaso de aquella residencia estudiantil de la cual acabé sin saber pronunciar bien su nombre, "Grozăveşti". Mi segunda casa.